El contrato de arras. Concepto, modelo y más

Puede que en algún momento hayamos estado en la complicada situación de querer adquirir algún bien, pero no poder hacerlo. Los motivos que nos impiden hacer la compra inmediata pueden ser muchos, por ejemplo si no tenemos todavía el préstamo del banco.  Lo cierto es que muchas veces por desconocimiento, dejamos escapar la oportunidad de compra o tristemente tenemos que ver  cómo otros se llevan eso que tanto queríamos.  

Esto es algo que sucede con mucha frecuencia y es que desconocemos que existen herramientas que son totalmente legales que nos pueden ayudar en estos momentos. Una de ellas es el contrato de arras el cual podemos solicitar y, si las partes involucradas están de acuerdo, proceder a firmar. De esta manera estamos asegurando que, llegado el momento adecuado, podemos hacer la compra.

¿En qué consiste el contrato de arras?

contrato de arras
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Se conoce como contrato de arras pero en realidad es más un precontrato. Se trata de un documento en el cual, tanto el comprador como el propietario, se comprometen a que, llegado el momento indicado, el contrato final, es decir, el contrato de compra y venta del inmueble, será firmado.

Es un formalismo en el cual el propietario del inmueble accede a el mismo hasta una fecha específica. Esto se aplica a cualquier bien o inmueble, es muy frecuente en el caso de compraventas de viviendas. 

Es necesario que la parte interesada en adquirir el inmueble cancele una cantidad de dinero como una señal o garantía de compra. A su vez el propietario accede a firmar el contrato proceso que se puede hacer sin la necesidad de contratar los servicios de un notario.

Tipos de contrato de arras

Es importante conocer cuáles son los contratos de este tipo que se pueden hacer y qué condiciones aplican para cada uno de ellos. Esto es así porque cada uno cuenta con algunas características que puede ubicarlo dentro de uno de los tres tipos de contratos de arras que existen. 

El contrato de arras confirmatorias

En esta ocasión hablamos de un contrato en el cual la parte interesada en adquirir el bien debe entregar una cantidad de dinero como prueba o garantía de que la compra si se v a llevar a cabo. Esta cantidad monetaria será restada del valor total del inmueble cuando sea el momento de hacer el depósito de la compra, es decir que se puede tomar como un adelanto del mismo y no como un pago aparte. 

En el caso de que algunas de las dos partes que firmaron el contrato han hecho algún incumplimiento, la otra parte puede comenzar un proceso de reclamo. Se puede exigir la resolución del contrato o exigir que se cumpla el mismo de forma inmediata. Además la parte afectada puede tener derecho a exigir una cantidad por los daños y perjuicios que pueda sufrir. 

El contrato de arras penitenciales

Este tipo de contratos también se conoce con el nombre de arras de desistimiento. Es el que se realiza teniendo claro que cualquier de las dos partes interesadas puede tomar la decisión de no continuar con el contrato.

Sin embargo y al ser el único contrato de arras que permite esta acción, se establecen algunas condiciones dependiendo de la parte que haya tomado la decisión. 

  • Si es el comprador tendrá que renunciar a la cantidad que entregó como garantía.
  • Si es el vendedor, entonces debe dar a la otra parte el doble de la cantidad que le fue entregada como garantía. 

El contrato de arras penales

Este es el tipo de contrato en el que se establece alguna cláusula penal en caso de incumplimiento del contrato. En este caso, la parte que sí está dando cumplimiento a lo pactado, puede exigir que la otra persona cumpla con el contrato. Además, si se tienen las pruebas correspondientes, se puede exigir también una indemnización que corresponde a los daños y perjuicios a la parte afectada.

¿Cómo se establece la cantidad adelantada en un contrato de arras?

La cantidad de dinero que se entrega a modo de garantía en el contrato de arras es libre, es decir que es de mutuo acuerdo entre el comprador y el propietario. Sin embargo el monto normalmente se establece tomando en cuenta uno de los siguientes aspectos: 

  1. El valor del inmueble: En este sentido se aclara que en el caso que el inmueble tenga un valor elevado, el porcentaje de dinero que se entrega es menor. Este se fija entre el 3 y el 5% del valor total. 
  2. El tiempo que tome el contrato en formalizarse: Este tiempo es desde que se hace el contrato de arras hasta el día en el que se firma el contrato final en notaría. Se establece entonces que si el tiempo es amplio, entonces el monto a cancelar en las arras es mayor. 

Lo que todo contrato de arras debe tener

Al ser un contrato vinculante se debe tomar con toda la responsabilidad que requiere. En caso de que el inmueble esté en venta por medio de alguna compañía de compraventa, como una inmobiliaria, por ejemplo, ellos se encargaron de redactar el contrato de arras. Si por el contrario lo estás haciendo a manera personal, puede que te tome un poco más de tiempo redactar el documento. 

En todo caso, es importante conocer cuáles son aquellos elementos que deben llevar estos contratos, independientemente del tipo de contrato que sea. Estos elementos son los siguientes: 

  • Tanto el vendedor como el comprador deben aportar todos los datos necesarios para que la información de contacto esté completa en su totalidad. 
  • La descripción completa y detallada de la propiedad por la cual se está haciendo el contrato. Además se debe identificar muy bien, por ejemplo si es una vivienda es importante dejar clara la dirección exacta de la misma. 
  • Desde el inicio se debe dejar claro la cantidad de dinero que va a ser entregada a modo de señal o garantía por la propiedad. La misma será luego descontada del pago final. 
  • Se debe dejar establecido el tiempo que se va a tomar para hacer formal el contrato. 
  • Las dos partes involucradas deben comprometerse a hacer una escritura pública en donde se cierre la transacción.
  • Los gastos que todo el proceso de compraventa genere deben distribuirse entre las dos partes y esto también debe quedar establecido. 
  • Como es de esperarse, no puede faltar, bajo ningún concepto, la firma al final de la redacción del contrato de cada una de las partes involucradas en el mismo. 

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